May 24, 2017 Last Updated 10:40 AM, May 24, 2017

Barcelona y Real Madrid se disputan el 'mercado' brasileño

Barcelona y Real Madrid se disputan el 'mercado' brasileño Neymar. Foto: Getty Images

Barcelona y Real Madrid, los dos clubes más poderosos de la Liga española y entre los mayores de toda Europa, mantienen una guerra sorda pero continuada en la búsqueda de fichajes con proyección… Y con Brasil como un teatro de operaciones especial y muy destacado.

Vinicius Junior, la última perla conocida y que siendo aún juvenil provocará que Florentino Pérez desembolse la escandalosa cifra de 61 millones de euros, no es más que otra de las apuestas que han provocado el choque entre los dos clubes, que desde la llegada, ya lejana, de Ronaldinho al Barcelona se marcan de cerca en todas sus operaciones.

Ronaldinho estuvo muy cerca, mucho, de fichar por el Real Madrid en 2003. Solo el empecinamiento de Florentino Pérez en sumar a Beckham a su colección de galácticos y las buenas artes negociadoras de Sandro Rosell decantaron la balanza a favor del Barcelona…

Teniendo en cuenta que el presidente del Real Madrid tenía un principio de acuerdo con el hermano del entonces crack brasileño del PSG para mantenerle un año cedido en el club francés antes de incorporarlo al Bernabéu.

EL CONTROL

A partir de ahí, sabiéndose que Rosell disfrutaba de muchos contactos en Brasil, Florentino Pérez ‘fichó’ a Wagner Ribeiro para introducir al Real Madrid en un mercado que le obsequió con los fichajes de Cicinho y Robinho en 2005, este último buen amigo de Ronaldinho y a quien el club merengue presentó como el gran rival del entonces emergente Messi.

Robinho fue un sonado fracaso futbolístico (aunque una excelente operación económica teniendo en cuenta que le costó al Madrid 24 millones y lo vendió por 43 al Manchester City) y lo mismo ocurrió con Cicinho, fichado por 4 millones al Sao Paulo y vendido por 9 a la Roma.

El golpe lo dio Florentino en enero de 2007. Rosell ya no estaba en el Barça con Laporta y los informes que existían de Marcelo se quedaron en un cajón a pesar de buscar sustituto para Van Bronckhorst. Y el Madrid se lo llevó por 6,5 millones de euros.

A partir de ahí Laporta, entonces presidente del Barcelona, intensificó su red de contactos en Brasil. Sumó a la causa a Andre Cury, viejo colaborador de Rosell, y en dos años el club azulgrana fichó a Henrique y Keirrison, dos fichajes que costaron 22 millones de euros y cuyo fracaso se resume en que no jugaron ni un minuto oficial con el primer equipo azulgrana.

EL GOLPE

Pero fue Neymar el punto cardinal de todo. En marzo de 2006 y acompañado de Wagner Ribeiro, un joven de 14 años llamado Neymar viajó a Madrid para pasar una prueba en las inferiores del club merengue. Su desparpajo y calidad prendaron a los técnicos del club y Florentino Pérez se apresuró a ficharle…

Pero ni el padre del jugador estuvo convencido de dejarle en una pensión que le ofrecía el Madrid ni el Santos se quedó de brazos cruzados. El club merengue dudó de pagar los 60 mil euros en que cifró la operación Ribeiro y demorándose la operación acabó por no llevarse a cabo.

No habría ocurrido nada a no ser que la calidad que se le adivinaba se acabase confirmando con el paso del tiempo y en 2011 Neymar ya era un nombre tan destacado que Florentino volvió por él… Chocando con Rosell.

El Barcelona, se afirma, se aseguró su fichaje pagándole un adelanto de 10 millones de euros y todos los intentos del Madrid, con el que llegó a pasar una revisión médica en Brasil, quedaron en nada porque en el verano de 2013 Neymar fichó por el Barça a través de una operación rocambolesca desde el punto de vista financiero que aún provoca que esté en juicio.

SIN CUARTEL

Pero deportivamente se demostró ser un golpe de efecto de primera magnitud… Y que desembocó en ya una guerra sin cuartel que se mantiene en el plano hasta la actualidad.

En su empeño por encontrar jóvenes valores, con los equipos de Wagner Ribeiro en una acera y los de Andre Cury en la otra, Real Madrid y Barcelona no han parado.

El club merengue apostó por Willian José (hoy en la Real Sociedad tras pasar sin pena ni gloria por el filial) o Fabinho, que ahora es vital en el Mónaco. También fichó a Lucas Silva por 13 millones al Cruzeiro en una operación fallida mientras el Barça primero apostaba por Douglas, hoy cedido al Sporting, y después por Gonçalves, un delantero que ni llegó debutar en el filial.

Y fue en el verano de 2016 cuando el enfrentamiento llegó al cénit con Gabriel Jesús, ya considerado una apuesta segura y que provocó que ambos clubs pusieran toda la carne en el asador… Para que el Manchester City acabase llevándose el gato al agua pagando 32 millones de euros por su fichaje…

Mientras el Barça pagaba 30 por Alcácer o el Madrid recuperaba, por idéntica cifra, a un Morata que no ha acabado de poder confirmarse en el equipo de Zidane.

Fue en la misma época cuando Marlon llegó en silencio, cedido por el Fluminense, al Barcelona para incorporarse al segundo equipo en una cesión que estuvo cerca de no concretarse por la aparición, a última hora, del Real Madrid interesándose en él.

Y fue poco después cuando se comenzó a gestar el fichaje de Vinicius Junior, un jovenzuelo que ni había llegado a debutar en el equipo profesional del Flamengo y cuya familia fue sondeada por Andre Cury en cuanto su nombre comenzó a ser considerado en Brasil.

El Barcelona contactó con el Flamengo y avanzó en un fichaje con previsión de futuro o de presente para incorporarle al segundo equipo o cediéndole… Pero alertado Florentino Pérez por la situación y temiendo por los mensajes de Wagner Ribeiro alertándole del potencial del jugador decidió jugárselo todo a una carta.

¿El resultado? 61 millones de euros a repartir entre el Flamengo (45) y diversas comisiones para Ribeiro, sus colaboradores y la familia del propio Vinicius Junior.

No será, seguro, el último caso.

Por ESPN 

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