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ATLANTA (LA VISIÓN). Se cumplió el plazo y aún no hay solución para 27 de los 33 ex pacientes con insuficiencia renal que a partir del 1 de septiembre dejarán de recibir su tratamiento médico a raíz del cierre de la Clínica de Diálisis para Pacientes Ambulantes del Hospital Grady el año pasado, y que no tendrán más opción que acudir a la sala de emergencia para recibir diálisis para extender su vida.
Por ello, las organizaciones involucradas en la "crisis de diálisis" no bajaron la guardia y el miércoles 25 de julio acudieron a la Universidad de Emory y a la clínica privada Fresenius para solicitarles reviertan la situación que pondría en peligro no solo la vida de los inmigrantes sino también el futuro de sus familias pues muchos tendrían que regresar a su país de origen donde nadie les asegura que contarán con atención medica. PIDEN COMPASIÓN Los activistas encabezados por el senador estatal, Vincent D. Fort y Anton Flores de la fundación alterna, intentaron entregar una carta al presidente de la Universidad de Emory, James Wagner, pero debido a que la autoridad se encontraba en una reunión le dieron la misiva a Gary Hank vicepresidente del plantel educacional. Al respecto Fort señaló que al mismo tiempo que la Clínica de Diálisis para Pacientes Ambulantes del Hospital Grady cerraba sus puertas el año pasado, Emory abría tres centros de diálisis en Fulton, DeKalb y Atlanta, áreas donde Emory provee servicios, y que asimismo, la universidad abastece y controla los servicios médicos al nosocomio. En ese sentido, recalcó que Emory "tiene más responsabilidad moral en expandir el cuidado de estas personas. Emory es una de las mejores escuelas de salud y tiene mucho dinero, dinero proveniente de los impuestos para proveer de cuidado a estas personas. Necesitamos poner a estos pacientes en organizaciones de salud sin fines de lucro". Posteriormente, acudieron en un acto simbólico a una de las clínicas privadas de Fresenius, donde reciben el tratamiento regular los 33 pacientes tras un contrato firmado con el Hospital Grady que pagó por esos servicios que vence este 31 de agosto, pero no se les permitió ingresar. El jueves, en tanto, protestaron de forma pacifica en la afueras del Hospital Grady donde se inició todo el movimiento a favor de los enfermos hemofílicos. UN AÑO DE DIALOGO En forma paralela, el lunes 23 de agosto, Larry Johnson, comisionado del condado de DeKalb, se reunió con hospitales, clínicas privadas y organizaciones defensoras de los derechos de dichas personas para establecer un "hogar de atención" que les permitiera a los pacientes de diálisis ver una luz de esperanza, pero no hubo acuerdo. Ocasión en la que el gran ausente fue precisamente la clínica Fresenius Situación que para Grady Advocates for Responsibility Care, grupo creado para defender a los 33 pacientes, significa "un impasse en la búsqueda de una solución viable que asegure la vida de estos pacientes en diálisis que inevitablemente tendrá un costo en sus vidas, en los hospitales y contribuyentes georgianos que esperan tener más acceso en la atención sanitaria en el futuro", sostuvo en una declaración pública. "La crisis de diálisis" como le denominan a este problema, comenzó en agosto del 2009 cuando el Hospital Grady anunció que cerraría la Clínica de Diálisis para Pacientes Ambulantes debido a la carencia de recursos. Sin embargo, tras un fallo de un juez del Condado de Fulton, el nosocomio se comprometió a dar tres meses de tratamiento en una clínica privada. En octubre del mismo año, los ex pacientes del Grady bajo la tutela de Grady Advocates for Responsibility Care presentaron una queja colectiva en corte por abandono médico. En enero del 2010, Grady confirma que la atención a sus pacientes se extenderá hasta el 31 de agosto en una de las clínicas privadas de Fresenius. |