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El aislamiento de Cuba por parte de Estados Unidos ha sido una política fallida que nunca llegó a causar el efecto deseado. Por el contrario, en vez de contribuir a abrir el sistema político, se convirtió por décadas en la excusa para ser más totalitario y cerrado.
Por eso es bienvenido el reporte noticioso sobre la intención de la administración Obama de reabrir los canales de contacto humano entre las dos naciones que fueron cerrados durante la administración anterior. En específico se habla de permitir los viajes de grupos universitarios, equipos deportivos, museos y cámaras de comercio. El camino hacia una relación normal con la isla parece ir a paso de hormiga, pero por lo menos se va avanzando. No obstante, la época del embargo absoluto es parte del pasado. Por ejemplo, hoy se permiten las exportaciones agrícolas estadounidenses a Cuba, bajo una estricta regulación, y en junio pasado el gobernador republicano del estado de Georgia, Sonny Perdue, encabezó una delegación comercial de tres días a la isla. Si estos contactos están autorizados, no tiene sentido prohibir otros tipos de viajes que también son importantes como para un intercambio humano de experiencias y de conocimientos. El pasado es un buen indicador que este tipo de contacto personal tiene un impacto positivo, promoviendo la apertura de sociedades cerradas. Es posible ligar esta apertura estadounidense a la liberación de presos políticos que está ocurriendo en Cuba. No hay que tener altas expectativas porque la historia del gobierno cubano dice que como se elevan, también se derrumban. Este anuncio se hace de la manera discreta en que las administraciones suelen lanzar ideas para luego medir la reacción política interna. El tema de Cuba ha estado dirigido por décadas como una cuestión de política interna para satisfacer un sector duro del exilio. Es hora de tomar en cuenta el interés nacional, asumir el pragmatismo que gobiernan las relaciones internacionales y liberarse de las ataduras que no han conducido a nada. Esperamos que el reporte se confirme pronto en una acción que sea el principio del fin de un embargo que fue más perjudicial que positivo. |