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Los tribunales de inmigración son un reflejo de un sistema quebrado que necesita con urgencia una transformación a fondo. Es necesario que estos jueces sean independientes del Departamento de Justicia para su funcionamiento eficiente. La Barra Nacional de Abogados hizo un llamado a que se realice este cambio para eliminar lo que se consideran un conflicto de interés.
Es imprescindible que los tribunales que deciden la estadía o partida de los inmigrantes sean imparciales y objetivos en vez de ser un instrumento de una agencia federal con poderes policiales.Esta relación, además, condujo a la politización del proceso durante la administración de George W. Bush en donde se nombró a un tercio de jueces por sus conexiones políticas y la mitad de ellos no tenían a experiencia en inmigración. No ha de sorprender por eso la inconsistencia de los jueces en que la posibilidad de éxito de una petición de asilo, por ejemplo, depende del magistrado que lo escuche y no necesariamente de los argumentos. Los tribunales de inmigración no garantizan imparcialidad, no da derechos —como el de un asesor legal— y tienen un retraso de años que perjudican a los inmigrantes que llegan ante estos jueces. Al Congreso le corresponde cambiar la ley paras que los tribunales de inmigración realmente sean un sitio que otorgue garantías al individuo y que produzca sin demoras decisiones independientes basadas en los argumentos. |