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Después de las cuatro de la tarde del martes 12 de enero, el mundo se ha estremecido con los detalles que desde el primer momento llegaron sobre el terremoto de inmensas proporciones que azotó a Haití, el más grande en doscientos años en el país. Las trasmisiones a través de la televisión y los informes de las agencias de prensa tienen que conmover al más insensible observador o televidente frente a este caso.
Todos los que en el mundo se preocupan por la suerte de la humanidad, especialmente en un caso excepcional como éste, tienen que movilizar de inmediato sus recursos para llevar la ayuda pronta y necesaria a ese pueblo, el más pobre del Hemisferio Occidental, que está sometido a los rigores acaso incalculables de ese desastre.El Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, anunció desde la Casa Blanca las medidas que se están tomando para enviar ayuda a Haití. Y lo mismo debe estar ocurriendo en todos los países civilizados no solamente de parte de sus gobiernos sino también de las empresas privadas y de los particulares en general que, de una u otra manera, pueden y deben hacer llegar su socorro a esa nación sumida en una espantosa situación de miseria, desolación y muerte. El derrumbe de edificios, desde los más importantes hasta los más humildes, refleja la magnitud de lo ocurrido y la situación en que se encuentran cientos de miles de personas en Port-au- Prince, la capital del país. Hasta el cierre de nuestra edición era prácticamente imposible saber con exactitud cuántos son los miles de muertos, heridos y desaparecidos. De lo que no cabe duda, es que el desastre es total, que lo que está sufriendo el pueblo haitiano es de incalculables proporciones. Y esas proporciones demandan la solidaridad humana de todos los pueblos de la tierra, no sólo de los del Hemisferio Occidental. A pesar de que seguimos sufriendo los estragos que nos dejó la crisis económica, una ayuda monetaria, aunque sea insignificante, será lo suficientemente importante para apoyar a nuestros hermanos de Haití que tanto lo necesitan. Los interesados en ayudar con sus donaciones pueden llamar a la Cruz Roja Americana 1-800-257-7575. |