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Es normalmente posible que las declaraciones del Presidente Obama el martes 5 de enero, después de terminada su reunión de dos horas en la Casa Blanca con sus principales asesores de seguridad nacional, den prontamente resultados favorables para la seguridad del país. Y hay que decir que es posible porque no se trata de algo fácil de controlar de la noche a la mañana cuando el malestar tiene raíces más o menos profundas.
Se necesita, por consiguiente, que se proceda rápidamente, radicalmente, a aplicar normas de coordinación de todos los cuerpos de seguridad nacional para identificar las amenazas inmediatas y futuras contra la seguridad de los EE.UU. y del mundo libre. Y no es exagerado decir el mundo libre porque ese mundo depende, en gran parte, desde hace mucho tiempo, de los Estados Unidos de América.Dentro de las medidas que hay que tomar están las que corresponden a los secretos indispensables relativos a esa seguridad. No se puede estar informando públicamente, mucho menos con detalles, qué es lo que se va a hacer en cada momento y a qué sectores del escenario público van a afectar esas determinaciones. Lo ideal es que todo sea transparente pero si esa transparencia se puede convertir en una especie de suicidio, hay que reducirla sin que esto implique hacer tabla rasa con todos los valores de la libertad y la dignidad humana. En la defensa de esos valores se necesita prudencia dentro de la firmeza. El Presidente ha dicho que “no tolerará” irregularidades y falta de coordinación de los cuerpos de seguridad como los que hubo en el frustrado ataque del día de Navidad a un avión comercial. Para no tolerar eso es preciso que las medidas sean enérgicas y oportunamente adoptadas sin esperar el último momento y la última experiencia para proceder contra los enemigos de la libertad, contra los terroristas. Hay problemas muy serios, como el hecho de que en la prisión de Guantánamo, que el presidente convirtió en tema fundamental de su programa político, hay en la actualidad 198 prisioneros, de los cuales 92 son de Yemen. Y de acuerdo con lo que ha venido ocurriendo últimamente esos ciudadanos de Yemen deberán ser devueltos a su país de origen donde prontamente recuperarían su libertad y serían manejables por los dirigentes del terrorismo actual. Por el momento se han suspendido esas deportaciones pero no se sabe si es una suspensión definitiva o transitoria. Este es un caso sumamente importante para el Presidente porque él prometió que cerraría la prisión de Guantánamo en un plazo fijo, algo que fue objetado por muchos conocedores de la situación y del problema. |