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Friday, 13 November 2009 |
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Por fin nuestro país ha terminado con la prohibición de viajar e ingresar al país a los portadores del virus VIH, que causa el sida. El cambio es una actualización necesaria para eliminar una discriminación basada en la ignorancia y el temor.La prohibición fue establecida en 1987 cuando la enfermedad y su desconocimiento condujo al gobierno federal a tomar medidas extremas para evitar la diseminación del mal.
A principios de la década de los noventas se intentó revertir esa política al conocerse con precisión los límites del contagio. Sin embargo, los cabilderos prevalecieron manteniendo la prohibición e incorporándola en el 1993 a las leyes de inmigración.El sida, desde su aparición más diseminada, se prestó para las interpretaciones más ignorantes lo cual desencadenó un temor irracional que condujo a la discriminación de las grupos de personas con mayor riesgo. Finalmente se supo con claridad que la transmisión no es tan sencilla como se creía y el sida tampoco es una condena de muerte. Lamentablemente la ley no se adaptó tan rápido a los conocimientos médicos y nuestro país siguió integrando una minoría de naciones que mantuvieron una política retrógrada de exclusión discriminatoria. El cambio de esta política, iniciado en el 2008 por el Congreso y la administración anterior, se hizo realidad con la decisión del presidente Obama de darle fin a partir del enero del 2010. La restricción de movimientos sobre los portadores del VIH o enfermo de sida es una aberración. La persistencia de acciones discriminatorias es una barrera de ignorancia que a la larga estorba la búsqueda de una cura y prevención para esta enfermedad. |
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