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La decisión de la Oficina de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) de levantar su política absurda de imponer cuotas en la detención de indocumentados es una buena noticia en medio de un panorama muy preocupante. Los comentarios del director de ICE, John Morton, son insuficientes para asegurar que las autoridades de inmigración —y sus socios policiales—— no seguirán cometiendo excesos en el cumplimiento de su misión.
El funcionario no transmitió ninguna confianza que la agencia federal vigilará el cumplimiento de las directivas de buscar activamente a delincuentes peligrosos sin papeles en vez de arrestar y deportar a cabezas de familias por infracciones menores. Por otra parte, la incapacidad de ICE de controlar los abusos de autoridad del Sheriff de Maricopa, Joe Arpaio, es otro ejemplo de desinterés, incapacidad o ambos de parte de ICE. Es cierto que hay una investigación del departamento de Justicia sobre Arpaio, pero las acusaciones son suficientemente serias como para suspender de inmediato el acuerdo federal con el Sheriff hasta resolver el caso. El comentario de Morton de que se revisarán los acuerdos con las agencias locales sobre la aplicación de la 287 (g) son palabras vacías mientras Arpaio, y otros más, sigan actuando a su gusto. Si ICE no controla a sus socios, tampoco hace un mejor papel en lo interno. Ahora salió a relucir 10 muertes de inmigrantes detenidos por ICE en los últimos años, cuyos fallecimientos nunca fueron reportados. Esas muertes ocurrieron entre el año fiscal 2004 y el año fiscal 2007, señaló un comunicado del ICE que indicó que el número de fallecimientos desde octubre de 2003 es ahora de 104. Los medios de comunicación fueron los que investigaron varios casos de estos detenidos y obligaron la revelación. Dado el record de maltrato en los centros, es justo preguntarse: ¿Cuantos más han muerto bajo custodia de ICE sin reportarse? La administración Obama es la responsable final del funcionamiento de ICE y de la impunidad con que actúa la agencia federal y sus socios policiales locales. Lo dicho por Morton no tranquiliza. La eliminación de las cuotas de detenidos da esperanza, al igual que el anuncio de una mayor vigilancia federal en centros de detención. Sin embargo, las palabras se las lleva el viento y, en cuanto a ICE, su manera de actuar es lo único que cuenta. |